Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: “Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar “. Lucas 5:4

Jesús ya había llamado a sus discípulos para que lo siguieran. A estas alturas en la historia del Evangelio, trabajaban con Jesús cuando tenían tiempo libre, mientras trataban de continuar con su negocio de pesca.

Entonces, un día Jesús usó la barca de Pedro como púlpito y “se sentó en la barca y desde allí enseñaba a las multitudes” (Lucas 5:3).

Me pregunto sobre qué tema habrá sido el sermón de Jesús. Tal vez fue acerca de dejar todo para seguirlo.

Después del sermón, el Señor le dijo a Pedro que fuera a las aguas más profundas. Pedro hizo lo que le dijo Jesús, aunque se sentía un poco escéptico, después de todo, él le había dicho al Maestro:

“Hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada” (Lucas 5:5).

Debido a que Jesús, quien creó los peces, les dijo el lugar donde debían pescar, los discípulos pescaron muchísimos peces. Lo que es más importante, ¡Jesús “pescó” a muchos hombres consagrados! Simón Pedro estaba atónito; sentía miedo y vergüenza de su confusión. Todos los que estaban con él, incluyendo a Santiago y a Juan, sintieron lo mismo.

“Y, en cuanto llegaron a tierra firme, dejaron todo y siguieron a Jesús” (Lucas 5:11).

Llega el tiempo cuando tú también tienes que ir a las aguas más profundas. Algunos de nosotros remamos en aguas bajas toda la vida. Es hora de que nos arriesguemos y comencemos a hacer lo que Jesús nos dice que hagamos. Una vez que hayamos salido de nuestra profundidad, nosotros también estaremos asombrados.. Queremos dejarlo todo -aun nuestras barcas, a nuestros seres amados y todo lo que nos es familiar- para seguir a Jesús hasta los confines de la tierra.

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J. Briscoe
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