ES TU DÍA ESCRITOR… ¡FELICIDADES!
Dicho así parece que se está hablando de un hombre con muchos títulos, pero en realidad hablamos de un hombre con un alma inquieta, cargada de vivencias, de sueños y de ideales, alguien que además sintió la necesidad imperiosa, profunda de compartirla con su pueblo; por eso se transformó en escritor.
Un escritor no copia escritos o frases de otro, el escritor es quien busca en su corazón las riquezas que tiene y va eligiendo cada tanto, cuál de ellas regala a sus lectores. O el que con sus palabras hace recobrar vida a una historia del pasado, o hasta se adelanta a su tiempo.
En otras ocasiones escribe dulces historias de amor, con final feliz, o sobre las realidades tristes que sufre su pueblo. Puede volver a su infancia y crear cuentos que llenan de felicidad a los chicos, llevándolos a un mundo mágico, al que en ocasiones los adultos también entramos.
Va hilando cada palabra hasta convertirlas en frases, en texto con ese fuego interior que corre por sus venas y mueve sus manos al compás de su corazón que por momentos, y según la historia, queda casi inmóvil o galopa con fuerza desbocada. En cada escrito, él o ella dejan algo de su vida, de sus sentimientos, de su modo de pensar, de ver una realidad o imaginar otra.
Mi homenaje es para todos los escritores. No voy a nombrar a ninguno, porque sería injusto, me parece más lindo que cada uno de ustedes, lectores, elija el escritor o escritora de su preferencia y a su modo lo recuerde con humilde y sincero homenaje.
Como creyente cristiano no puedo dejar de mencionar a Dios, el gran escritor Sagrado que por medio de hombres nos escribió la Biblia, para que guíe e ilumine nuestra vida.
A todos, escritores, escritoras… ¡Feliz Día! Y un ruego, casi una exigencia: ¡NO DEJEN NUNCA DE ESCRIBIR!
FUENTE: El Heraldo de Concordia






