{"id":6297,"date":"2021-10-04T10:45:11","date_gmt":"2021-10-04T13:45:11","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/?p=6297"},"modified":"2021-10-04T10:45:11","modified_gmt":"2021-10-04T13:45:11","slug":"dejar-el-afan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/","title":{"rendered":"Dejar el af\u00e1n"},"content":{"rendered":"[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.10.8&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.11.1&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb32px|auto||auto||\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.10.8&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.11.1&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb text_font_size=\u00bb18px\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]\n<p><strong>UNA VIDA AFANOSA SE OPONE A UNA VIDA DE COMUNI\u00d3N CON DIOS<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El ritmo de vida actual nos lleva a estar excesivamente ocupados por compromisos laborales, sociales, familiares, e incluso con la iglesia. Todo esto junto puede provocarnos serios trastornos.<\/p>\n<p>\u00bfTendr\u00e1 la Palabra de Dios alg\u00fan mandamiento a considerar para superar situaciones similares tan perjudiciales para nuestra salud f\u00edsica, ps\u00edquica y tambi\u00e9n espiritual? Absolutamente s\u00ed. Y es muy pr\u00e1ctica y eficaz.<\/p>\n<p>Filipenses 4:6-7 dice: <em>\u201cPor nada est\u00e9is afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oraci\u00f3n y ruego, con acci\u00f3n de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardar\u00e1 vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jes\u00fas.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Pablo escribi\u00f3 esta bell\u00edsima carta remitida a los <em>\u201csantos en Cristo Jes\u00fas que est\u00e1n en Filipos\u201d mientras estaba p<\/em>reso en Roma por causa del evangelio. En total fueron cuatro ep\u00edstolas desde la prisi\u00f3n: Filem\u00f3n, Colosenses, Efesios y Filipenses.<\/p>\n<p>Unos diez a\u00f1os antes hab\u00eda comenzado la obra evangelizadora en Filipos junto a Silas. All\u00ed conoci\u00f3 a Lidia, una vendedora de p\u00farpura a quien el Se\u00f1or abri\u00f3 el coraz\u00f3n, siendo posiblemente el primer fruto cristiano en esa ciudad; tambi\u00e9n conoci\u00f3 al mismo carcelero que le custodiaba en prisi\u00f3n, pero luego de que Dios con un gran terremoto abriera las puertas de la c\u00e1rcel, all\u00ed tambi\u00e9n abri\u00f3 las de su coraz\u00f3n y de toda su familia.<\/p>\n<p>Pablo ten\u00eda un entra\u00f1able afecto para los hermanos de Filipos, y lo demuestra en sus palabras <em>\u201chermanos m\u00edos amados y deseados, gozo y corona m\u00eda, estad as\u00ed firmes en el Se\u00f1or, amados.\u201d<\/em> (v. 4:1)<\/p>\n<p>Esta carta tiene una particularidad muy destacable. A pesar de haber sido escrita desde una prisi\u00f3n, no se encuentra ninguna queja, ning\u00fan reproche, ninguna incomodidad de parte de Pablo. Todo lo contrario, irradia gozo, paz y seguridad. Es el presidiario que anima y consuela a los que est\u00e1n en libertad.<\/p>\n<p><strong><u>Concepto de <em>\u201cafanosos<\/em><\/u><em>\u201d<\/em>: <\/strong>Qu\u00e9 entendemos por <em>\u201cafanoso\u201d<\/em> o su ra\u00edz, \u201caf\u00e1n\u201d. Seg\u00fan el diccionario es <em>\u201cEsfuerzo o empe\u00f1o grandes. Deseo intenso o aspiraci\u00f3n de algo.\u201d<\/em> Sin embargo, la palabra utilizada en el original griego tiene una definici\u00f3n mucho m\u00e1s amplia: <em>\u201cestar ansioso de, tener un cuidado que perturba.\u201d<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 cosas nos producen af\u00e1n? \u00bfQu\u00e9 nos inquieta? \u00bfQu\u00e9 nos perturba?<\/p>\n<p>La vor\u00e1gine de la vida actual, el trabajo, los compromisos laborales, sociales, la familia, la iglesia. Todo es un combo de situaciones que nos atrapa, nos exige y estamos inmersos en ese remolino y no hay forma de poder salir. No damos abasto. No nos alcanza el tiempo, y eso nos preocupa.<\/p>\n<p>Pablo escribe a los filipenses dici\u00e9ndoles: <em>\u201cPor nada est\u00e9is afanosos\u2026\u201d<\/em>, en otras palabras, no se inquieten por nada. \u00c9l deber\u00eda ser el m\u00e1s afectado por la ansiedad. Estaba privado de su libertad y llevaba ya bastante tiempo. Sin embargo, \u00e9l es el que anima a los hermanos a no estar preocupados ni afanosos.<\/p>\n<p>La dilatada experiencia del ap\u00f3stol en su ministerio pastoral y evangel\u00edstico le da plena autoridad para decir: <em>\u201csean conocidas vuestras peticiones delante del Se\u00f1or\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>Esa es la clave para el triunfo sobre esta \u201cepidemia moderna\u201d que nos afecta. Estamos tan ocupados que no tenemos tiempo para estar en intimidad con nuestro Se\u00f1or y darle a conocer nuestras peticiones. No porque el Se\u00f1or las ignore, sino por nosotros, que necesitamos la comuni\u00f3n con nuestro Se\u00f1or para presentarle nuestros problemas y circunstancias.<\/p>\n<p>Con frecuencia decimos: <em>\u201cNo tengo tiempo, ando a mil<\/em>\u201d<em>. <\/em>No encontramos en ning\u00fan lado en la Palabra de Dios que el cristiano debe \u00abandar a mil\u00bb. El Se\u00f1or jam\u00e1s anduvo a esa velocidad, sin embargo, atend\u00eda a todos, cumpli\u00f3 con su ministerio totalmente y no dej\u00f3 nada pendiente y siempre ten\u00eda su tiempo reservado para estar en \u00edntima comuni\u00f3n con su Padre.<\/p>\n<p>\u00bfSer\u00e1 que le ocultamos a nuestro Dios nuestras peticiones porque ya sabemos su respuesta? Por eso procedemos en independencia de \u00e9l.<\/p>\n<p><strong><u>Forma correcta de presentar nuestras peticiones<\/u>:<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li><strong>a) <u>Oraci\u00f3n<\/u><\/strong>: Es el medio por el cual podemos dirigirnos a nuestro Dios Padre mediante el Se\u00f1or Jesucristo. <em>\u201cnadie viene al Padre, sino por m\u00ed.\u201d<\/em> Disponemos de la plena libertad para hacerlo. Somos sus hijos, y por medio de la oraci\u00f3n primero le adoramos y reconocemos su soberan\u00eda y luego pedimos por nuestros temas cotidianos y generales. Dependemos en todo de su gracia y misericordia.<\/li>\n<li><strong>b) <u>Ruego<\/u>: <\/strong>Oraci\u00f3n por temas espec\u00edficos y puntuales. Rogamos al Se\u00f1or con la confianza que nos dar\u00e1 conforme a su voluntad la cual siempre ser\u00e1 lo mejor que nos provea.<\/li>\n<li><strong>c) <u>Acci\u00f3n de gracias<\/u>: <\/strong>Ser agradecidos. No hay nada m\u00e1s ofensivo que ser desagradecido por alg\u00fan favor recibido. Nosotros mismos decimos <em>\u201cni si quiera me dijo gracias\u2026\u201d<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong><u>Resultado<\/u>: <\/strong><em>\u201cY la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardar\u00e1 vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jes\u00fas\u201d<\/em><\/p>\n<p>Solo una letra une el vers\u00edculo 6 y el 7. Esa <strong><em>\u201cY<\/em><\/strong><em>\u201d<\/em> nos marca el resultado de haber llevado ante Dios nuestras peticiones de ansiedad. Es decir, como consecuencia de esto, \u00c9l act\u00faa en nuestros corazones y pensamientos.<\/p>\n<p>Es una fuente de paz que Dios guarde nuestros corazones, pero \u00a1qu\u00e9 seguridad que guarde nuestros pensamientos! Esa \u201cf\u00e1brica\u201d que tanto hacemos trabajar y en la que elaboramos muchas cosas que no nos convienen. En Cristo tenemos el perfecto resguardo en paz.<\/p>\n<p>Es una realidad que estamos inmersos en este sistema perverso que nos afecta emocional y espiritualmente por la cantidad de ocupaciones, presiones y compromisos que nos rodean y atrapan, pero esto no debe afectarnos en tener una plena comuni\u00f3n \u00edntima con nuestro Se\u00f1or. Necesitamos que \u00c9l resguarde nuestros corazones y nuestros pensamientos para que, a pesar de lo que nos rodea, podamos disfrutar la verdadera paz en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNA VIDA AFANOSA SE OPONE A UNA VIDA DE COMUNI\u00d3N CON DIOS &nbsp; El ritmo de vida actual nos lleva a estar excesivamente ocupados por compromisos laborales, sociales, familiares, e incluso con la iglesia. Todo esto junto puede provocarnos serios trastornos. \u00bfTendr\u00e1 la Palabra de Dios alg\u00fan mandamiento a considerar para superar situaciones similares tan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6298,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-6297","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones","et-has-post-format-content","et_post_format-et-post-format-standard"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Dejar el af\u00e1n - La Revista de Rinc&oacute;n<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Necesitamos que \u00c9l resguarde nuestros corazones y nuestros pensamientos del af\u00e1n para que podamos disfrutar la verdadera paz en Cristo Jes\u00fas.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Dejar el af\u00e1n - La Revista de Rinc&oacute;n\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Necesitamos que \u00c9l resguarde nuestros corazones y nuestros pensamientos del af\u00e1n para que podamos disfrutar la verdadera paz en Cristo Jes\u00fas.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"La Revista de Rinc&oacute;n\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2021-10-04T13:45:11+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/clock-6332807_1280.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1280\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"853\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Ernesto Gutierrez\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Ernesto Gutierrez\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"5 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Ernesto Gutierrez\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4\"},\"headline\":\"Dejar el af\u00e1n\",\"datePublished\":\"2021-10-04T13:45:11+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/\"},\"wordCount\":1089,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/09\\\/clock-6332807_1280.jpg\",\"articleSection\":[\"Reflexiones\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/\",\"name\":\"Dejar el af\u00e1n - La Revista de Rinc&oacute;n\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/09\\\/clock-6332807_1280.jpg\",\"datePublished\":\"2021-10-04T13:45:11+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4\"},\"description\":\"Necesitamos que \u00c9l resguarde nuestros corazones y nuestros pensamientos del af\u00e1n para que podamos disfrutar la verdadera paz en Cristo Jes\u00fas.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/09\\\/clock-6332807_1280.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/09\\\/clock-6332807_1280.jpg\",\"width\":1280,\"height\":853},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/dejar-el-afan\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Dejar el af\u00e1n\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/\",\"name\":\"La Revista de Rinc&oacute;n\",\"description\":\"Compartiendo lo mejor\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4\",\"name\":\"Ernesto Gutierrez\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/06\\\/Ernesto-Gutierrez.jpg\",\"url\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/06\\\/Ernesto-Gutierrez.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/06\\\/Ernesto-Gutierrez.jpg\",\"caption\":\"Ernesto Gutierrez\"},\"url\":\"#molongui-disabled-link\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Dejar el af\u00e1n - La Revista de Rinc&oacute;n","description":"Necesitamos que \u00c9l resguarde nuestros corazones y nuestros pensamientos del af\u00e1n para que podamos disfrutar la verdadera paz en Cristo Jes\u00fas.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Dejar el af\u00e1n - La Revista de Rinc&oacute;n","og_description":"Necesitamos que \u00c9l resguarde nuestros corazones y nuestros pensamientos del af\u00e1n para que podamos disfrutar la verdadera paz en Cristo Jes\u00fas.","og_url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/","og_site_name":"La Revista de Rinc&oacute;n","article_published_time":"2021-10-04T13:45:11+00:00","og_image":[{"width":1280,"height":853,"url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/clock-6332807_1280.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Ernesto Gutierrez","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Ernesto Gutierrez","Tiempo de lectura":"5 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/"},"author":{"name":"Ernesto Gutierrez","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/#\/schema\/person\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4"},"headline":"Dejar el af\u00e1n","datePublished":"2021-10-04T13:45:11+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/"},"wordCount":1089,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/clock-6332807_1280.jpg","articleSection":["Reflexiones"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/","url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/","name":"Dejar el af\u00e1n - La Revista de Rinc&oacute;n","isPartOf":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/clock-6332807_1280.jpg","datePublished":"2021-10-04T13:45:11+00:00","author":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/#\/schema\/person\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4"},"description":"Necesitamos que \u00c9l resguarde nuestros corazones y nuestros pensamientos del af\u00e1n para que podamos disfrutar la verdadera paz en Cristo Jes\u00fas.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/#primaryimage","url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/clock-6332807_1280.jpg","contentUrl":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/clock-6332807_1280.jpg","width":1280,"height":853},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/dejar-el-afan\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Dejar el af\u00e1n"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/#website","url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/","name":"La Revista de Rinc&oacute;n","description":"Compartiendo lo mejor","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/#\/schema\/person\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4","name":"Ernesto Gutierrez","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Ernesto-Gutierrez.jpg","url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Ernesto-Gutierrez.jpg","contentUrl":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Ernesto-Gutierrez.jpg","caption":"Ernesto Gutierrez"},"url":"#molongui-disabled-link"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6297","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6297"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6297\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6311,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6297\/revisions\/6311"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6298"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6297"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6297"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6297"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}