{"id":4990,"date":"2021-03-08T06:31:32","date_gmt":"2021-03-08T09:31:32","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/?p=4990"},"modified":"2021-03-08T06:39:55","modified_gmt":"2021-03-08T09:39:55","slug":"mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/","title":{"rendered":"Mujer"},"content":{"rendered":"[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.4.1&#8243;][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.9.0&#8243;][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.4.1&#8243;][et_pb_audio audio=\u00bbhttps:\/\/02-revista.s3-sa-east-1.amazonaws.com\/Audios\/Series\/Raquel+Vazquez\/Abrazos+Virtuales\/20210301_aud_AbrazozVirtuales_Dios_sabe_ve_y_protege.mp3&#8243; title=\u00bbDios sabe, ve y protege\u00bb artist_name=\u00bbRaquel V.\u00bb album_name=\u00bbAbrazos Virtuales\u00bb image_url=\u00bbhttps:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/cansancio.jpg\u00bb _builder_version=\u00bb4.9.0&#8243; background_color=\u00bb#3e5062&#8243; custom_margin=\u00bb||46px|||\u00bb border_radii=\u00bbon|3px|3px|3px|3px\u00bb border_width_all=\u00bb2px\u00bb border_color_all=\u00bb#a8a8a8&#8243; box_shadow_style=\u00bbpreset3&#8243;][\/et_pb_audio][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.9.1&#8243; text_orientation=\u00bbjustified\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]\n<section class=\"pdf_page\" aria-label=\"Page 1\">\n<div class=\"textlayer\">\n<div><\/div>\n<div>\n<p>Dios se ocup\u00f3 desde el principio de proteger a la mujer, el problema fue siempre el pecado interponi\u00e9ndose en las relaciones: la infidelidad, los celos, la envidia, la competencia, etc., que el hombre en su libre albedr\u00edo practica sin tener en cuenta las consecuencias. Por ello escuchamos y vemos tantos casos de femicidio \u00faltimamente.<\/p>\n<p>Y aunque estas cosas est\u00e1n desde siempre en la humanidad, estuvo mucho m\u00e1s acentuada en una \u00e9poca donde la mujer ten\u00eda muy pocos derechos.\u00a0 Dios siempre conden\u00f3 el pecado, y hab\u00eda sanciones para su pueblo Israel (hombres y mujeres) cuando erraban al blanco. Pero hab\u00eda leyes por ejemplo, que proteg\u00edan a la mujer en caso de ser acusada por el marido celoso y ella ser inocente.<\/p>\n<p>Este relato est\u00e1 en libro de N\u00fameros cap.5, all\u00ed el sacerdote hac\u00eda beber a la mujer de un vaso de barro unas aguas amargas que produc\u00edan cambios en el cuerpo de aquella que realmente hab\u00eda sido infiel, pero si la mujer estaba limpia de ese pecado, es decir la acusaci\u00f3n fuera falsa, la promesa era ser libre del mal y fecunda.<\/p>\n<p>Otro caso de protecci\u00f3n lo vemos en Num.27, all\u00ed se menciona que las hijas de Zelofejat, que eran de la descendencia de Manas\u00e9s hijo de Jos\u00e9, se presentaron delante de Mois\u00e9s, el sacerdote Eleazar, los pr\u00edncipes y toda la congregaci\u00f3n\u00a0 por un problema de herencia. Hab\u00eda muerto su padre y ellas no ten\u00edan hermanos varones que eran los que normalmente recib\u00edan la herencia, siguiendo el nombre del padre. Entonces\u00a0 Mois\u00e9s llev\u00f3 la causa a Dios y Dios le respondi\u00f3 que deb\u00eda traspasar la herencia de su padre a ellas. Y qued\u00f3 la ley general que cuando alguno muriese sin hijos varones, traspasar\u00edan la herencia a su hija. Vemos como Dios se ocupa de los derechos materiales tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>En muchos pasajes vemos que lo que Dios busca son personas fieles, hombres o mujeres, pero a la vez considera nuestra sensibilidad o condici\u00f3n propia del sexo femenino que nos distingue y se acerca a nosotras con ternura.<\/p>\n<p>Siempre me impact\u00f3 pensar en la sierva egipcia de Sara, Agar, embarazada, habiendo huido porque su se\u00f1ora la aflig\u00eda. Digamos tambi\u00e9n que cuando ella vio que hab\u00eda concebido miraba con desprecio a su se\u00f1ora. Pero Dios misericordioso se le aparece y la alienta en Gn.16:11 dice: \u201cDios ha o\u00eddo tu aflicci\u00f3n\u201d, y ella reconoce: \u201cTu eres Dios que ve\u201d v.13.<\/p>\n<p><strong>Qu\u00e9 maravilloso es saber que Dios ve, escucha, sabe lo que nos pasa y se ocupa personalmente de cada una!<\/strong><\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento vemos m\u00e1s claramente a Dios tomando nuestra naturaleza humana, en Jesucristo, acerc\u00e1ndose a la mujer y mostr\u00e1ndole su comprensi\u00f3n en un mont\u00f3n de circunstancias.<\/p>\n<p>La mujer samaritana, por ejemplo, a quien ning\u00fan jud\u00edo se hubiese acercado a conversar, es sorprendida por la ternura de Jes\u00fas y despu\u00e9s de una charla en la cual vuelve a mostrarse como el que \u201ctodo lo ve\u201d, le ofrece el agua de vida para esa alma sedienta y perdida en sus pecados.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 decir de aquella viuda de Na\u00edn que iba en un cortejo f\u00fanebre por su \u00fanico hijo muerto. Vio su dolor y l\u00e1grimas e intervino en su vida de una manera maravillosa devolvi\u00e9ndole vivo a su hijo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n resalt\u00f3, mientras estaba sentado mirando frente al arca de las ofrendas, la actitud de aquella viuda pobre, que hab\u00eda entregado apenas dos monedas, pero era todo su sustento, por lo tanto se\u00f1al\u00f3 que hab\u00eda entregado m\u00e1s que los ricos que aunque entregaban mucho, era de lo que les sobraba.\u00a0 El Se\u00f1or ve lo que nadie ve.<\/p>\n<p>Siempre acept\u00f3, consider\u00f3 y mostr\u00f3 inter\u00e9s por las situaciones de todas las mujeres. Aquella mujer pecadora que arrepentida llora a sus pies y derrama su alabastro de perfume. El due\u00f1o de casa estaba espantado de que el Se\u00f1or atendiese a una mujer as\u00ed. Pero Jes\u00fas resalt\u00f3 su actitud\u00a0 de amor a \u00c9l y le dijo a la mujer que se fuera en paz y que sus pecados hab\u00edan sido perdonados.<\/p>\n<p>Hoy el Se\u00f1or sigue mirando y viendo cada una de nuestras vidas, quiere intervenir en ellas para darnos paz y guiarnos para que podamos ser luces en un mundo en tinieblas. !Un abrazo virtual a todas, y feliz d\u00eda de la mujer!<\/p>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<section class=\"pdf_page\" aria-label=\"Page 2\">\n<div class=\"textlayer\"><\/div>\n<\/section>\n[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dios se ocup\u00f3 desde el principio de proteger a la mujer, el problema fue siempre el pecado interponi\u00e9ndose en las relaciones: la infidelidad, los celos, la envidia, la competencia, etc., que el hombre en su libre albedr\u00edo practica sin tener en cuenta las consecuencias. Por ello escuchamos y vemos tantos casos de femicidio \u00faltimamente. Y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4993,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[35],"tags":[],"class_list":["post-4990","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-abrazos-virtuales","et-has-post-format-content","et_post_format-et-post-format-standard"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Mujer - La Revista de Rinc&oacute;n<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Qu\u00e9 maravilloso es saber que Dios ve, escucha, sabe lo que nos pasa y se ocupa personalmente de cada mujer\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Mujer - La Revista de Rinc&oacute;n\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Qu\u00e9 maravilloso es saber que Dios ve, escucha, sabe lo que nos pasa y se ocupa personalmente de cada mujer\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"La Revista de Rinc&oacute;n\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2021-03-08T09:31:32+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-03-08T09:39:55+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/mujer.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1280\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"853\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Raquel V\u00e1zquez\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Raquel V\u00e1zquez\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"4 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Raquel V\u00e1zquez\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4\"},\"headline\":\"Mujer\",\"datePublished\":\"2021-03-08T09:31:32+00:00\",\"dateModified\":\"2021-03-08T09:39:55+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/\"},\"wordCount\":888,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/03\\\/mujer.jpg\",\"articleSection\":[\"Abrazos Virtuales\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/\",\"name\":\"Mujer - La Revista de Rinc&oacute;n\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/03\\\/mujer.jpg\",\"datePublished\":\"2021-03-08T09:31:32+00:00\",\"dateModified\":\"2021-03-08T09:39:55+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4\"},\"description\":\"Qu\u00e9 maravilloso es saber que Dios ve, escucha, sabe lo que nos pasa y se ocupa personalmente de cada mujer\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/03\\\/mujer.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/03\\\/mujer.jpg\",\"width\":1280,\"height\":853},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/mujer\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Mujer\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/\",\"name\":\"La Revista de Rinc&oacute;n\",\"description\":\"Compartiendo lo mejor\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4\",\"name\":\"Raquel V\u00e1zquez\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2019\\\/12\\\/mami.jpg\",\"url\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2019\\\/12\\\/mami.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/iglesiarincon.org\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2019\\\/12\\\/mami.jpg\",\"caption\":\"Raquel V\u00e1zquez\"},\"url\":\"#molongui-disabled-link\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Mujer - La Revista de Rinc&oacute;n","description":"Qu\u00e9 maravilloso es saber que Dios ve, escucha, sabe lo que nos pasa y se ocupa personalmente de cada mujer","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Mujer - La Revista de Rinc&oacute;n","og_description":"Qu\u00e9 maravilloso es saber que Dios ve, escucha, sabe lo que nos pasa y se ocupa personalmente de cada mujer","og_url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/","og_site_name":"La Revista de Rinc&oacute;n","article_published_time":"2021-03-08T09:31:32+00:00","article_modified_time":"2021-03-08T09:39:55+00:00","og_image":[{"width":1280,"height":853,"url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/mujer.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Raquel V\u00e1zquez","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Raquel V\u00e1zquez","Tiempo de lectura":"4 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/"},"author":{"name":"Raquel V\u00e1zquez","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/#\/schema\/person\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4"},"headline":"Mujer","datePublished":"2021-03-08T09:31:32+00:00","dateModified":"2021-03-08T09:39:55+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/"},"wordCount":888,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/mujer.jpg","articleSection":["Abrazos Virtuales"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/","url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/","name":"Mujer - La Revista de Rinc&oacute;n","isPartOf":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/mujer.jpg","datePublished":"2021-03-08T09:31:32+00:00","dateModified":"2021-03-08T09:39:55+00:00","author":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/#\/schema\/person\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4"},"description":"Qu\u00e9 maravilloso es saber que Dios ve, escucha, sabe lo que nos pasa y se ocupa personalmente de cada mujer","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/#primaryimage","url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/mujer.jpg","contentUrl":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/mujer.jpg","width":1280,"height":853},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/mujer\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Mujer"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/#website","url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/","name":"La Revista de Rinc&oacute;n","description":"Compartiendo lo mejor","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/#\/schema\/person\/a8b2fdd8f8efe2495a340a0febbe7df4","name":"Raquel V\u00e1zquez","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/mami.jpg","url":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/mami.jpg","contentUrl":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/mami.jpg","caption":"Raquel V\u00e1zquez"},"url":"#molongui-disabled-link"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4990"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4990\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5051,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4990\/revisions\/5051"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4993"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiarincon.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}